Leyendas “domésticas” que conviene olvidar para ahorrar con los suministros del hogar

Las vitrocerámicas consumen hasta cuatro veces más que las cocinas de gas.

Un aparato en ‘standby’ gasta un 15% de la energía que consumiría encendido.

Encender el fluorescente es un sobreconsumo de solo una fracción de segundo.

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Los hogares españoles consumen el 17% de toda la energía que se consume en el país y el 25% de la electricidad, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Eso supone un gasto medio anual por vivienda de casi 1.000 euros. ¿Cómo reducir esa factura?

Porque estemos concienciados o simplemente porque queremos (debemos) pagar menos en cada factura, tomamos medidas para evitar derrochar. Pero, a  veces hay consejos que nos llevan a engaño; creencias populares que resultan falsas. Este es un repaso a muchas de ellas.

Apagar la calefacción consume más que una temperatura constante

En invierno, la temperatura ideal para una sensación acogedora va desde los 19º hasta los 21ºC. Sin embargo, durante la noche los grados necesarios bajan hasta los 15ºC, una temperatura que podemos obtener, muchas veces, sin necesidad de encender la calefacción. Es por eso que mantener una temperatura constante puede suponer un derroche de más de un 13% de energía, mucho más de lo que significaría el pico de calor necesario para calentar la casa el día siguiente.

Mejor una temperatura constante en todas las estancias

Para mantener la casa caliente no necesitamos tener todas las habitaciones a la misma temperatura. Lo ideal es que, aquellas estancias que no se utilicen, tengan los radiadores cerrados o apagados, y las puertas de estas bien cerradas. De esta forma evitaremos derrochar energía de forma innecesaria.

Las ventanas suponen una pérdida de calor residual

Muchas veces se piensa que, por su pequeña superficie, la pérdida de calor a través de las ventanas no es muy importante. Sin embargo, ésta puede suponer entre el 25 y el 30% de la calefacción gastada. La mejor manera de evitar estas pérdidas es, sin duda, optar por las ventanas de doble cristal. De esta forma podremos reducir hasta en un 50% el derroche de energía, además de aislarnos mejor del frío y del calor.

El aislamiento casi no afecta al gasto de energía

Para muchos, el aislamiento de la vivienda es algo que apenas tiene importancia, pero el hecho de elegir buenos materiales aislantes y solucionar posibles problemas de aislamiento puede llegar a ahorrarnos hasta el 40% del consumo de calefacción y un porcentaje similar en el caso del aire acondicionado.

La cocina de gas gasta más que la eléctrica

Pese a que son mucho más actuales, las cocinas vitrocerámicas consumen hasta cuatro veces más que las de gas. Por eso, si disponemos de una cocina de este tipo, lo ideal es que utilicemos sartenes, cazos y ollas con fondo grueso difusor, de esta manera lograremos una temperatura más homogénea en todo el recipiente. Además, no debemos olvidarnos del uso de tapas para aprovechar mejor el calor.

La llama del fogón al máximo calienta antes

Si cocinamos con gas, poner la llama al máximo no supondrá que los alimentos se hagan antes, ya que las llamas que sobresalgan de la base del recipiente, no sólo no lo calentarán, si no que, además, quemarán la olla o sartén. Por eso, a la hora de cocinar, siempre debemos fijarnos que la llama se ajuste a la base del recipiente que estemos utilizando en ese momento, para evitar derrochar energía. Lo que sí que ayudará a que la comida se haga antes es el uso de tapas tanto en ollas, como en sartenes. Este consejo también es extensible para aquellos que cocinen con vitrocerámica o inducción.

Dejar el fluorescente encendido consume menos

Un consejo muy extendido es el de que los fluorescentes consumen más cada vez que se encienden y apagan, que si los dejamos encendidos. El encendido de estos supone un sobreconsumo, pero de apenas una fracción de segundo, por lo que nunca compensará el hecho de dejarlos encendidos. Lo que sí que debemos destacar de los tubos fluorescentes, a diferencia de los LED, es que hecho de encenderlos y apagarlos en repetidas ocasiones puede acortar su vida. Sea como sea, lo mejor es optar siempre por bombillas de bajo consumo que siempre suponen un ahorro energético

Las “lucecitas rojas” no gastan

Mantener los aparatos en modo espera (standby) supone hasta un 15% de la energía que consumiría este aparato si estuviese encendido. Tanto es así, que puede llegar a representar el 5% del gasto de energía de una vivienda.

Gasta más el lavavajillas que lavar a mano

Pese a lo que se pueda llegar a pensar, el lavar a mano consume más que el usar el lavavajillas. Y es que, pese al gasto de luz que este electrodoméstico pueda suponer, siempre que se trate de un lavavajillas eficiente, el lavado a máquina puede llegar a ahorrar hasta un 40% más de agua y un 10% de energía. Eso sí, a la hora de poner el lavavajillas deberemos fijarnos que esté completamente cargado o en el programa de media carga, para evitar derrochar energía.

Los grifos monomando ayudan a ahorrar

Las griferías monomando, aquellas que disponen de una sola palanca para ajustar el caudal y la temperatura, ayudan a ahorrar respecto a las bimando o los grifos individuales, siempre y cuando se utilicen correctamente. Esto es, cada vez que se abra el grifo, si no se necesita agua caliente, éste debe estar en posición de frío, ya que si no estaremos haciendo que la caldera se ponga en marcha, aunque esta no llegue a producir agua caliente, generando unos picos de energía que suponen un derroche de la misma.

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